Esta vez me veo obligada a hablar sobre uno de los problemas más graves de Colombia: el secuestro. Desde hace más de 50 años, la violencia ha aquejado a una sociedad debatida entre la opresión y la convenciencia del capitalismo, con fatales consecuencias para las nuevas generaciónes y las relaciones internacionales. Ahora, la convulsión causada por la ilegalidad de los estupefacientes y los deseos arribistas de los grupos terroristas han creado una ola de ataques contra el gobierno mediante el secuestro y la intimidación al pueblo.
Durante tantos años hemos visto que lo mejor de nuestro país ha sido exterminado por los grupos terroristas, somos testigos de la incertidubre y el dolor de las familias que mueren en vida y hemos experimentado el horror de la guerra causada por las drogas. Es justo decir que estamos cansados de ver secuestros y muertes a diario, todo por el poder que dá el dinero y las drogas.
Es más que lógico llamar "terroristas" a aquellos que nos matan a diario y, la verdad, nos quedamos cortos con ese apelativo.
Liberen a todos los secuestrados, sin condiciones.
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