domingo, 5 de octubre de 2008

La corrupción de la especie.

La raza superior, todos unos dioses omniscientes y omnipotentes. Los seres humanos creemos tener el poder para crear y destruir, para inventar y desarrollar, para ser dioses y maestros, mejor dicho, para todo.

Después de un buen almuerzo junto a mi padre, me crucé con un perrito callejero. Estaba muy enfermo y, al parecer, tenía una pata rota. Me conmoví muchísimo pero, después de un rato frente al televisor y unas cuantas frituras, aquel pobre animalito desapareció de mi mente. Luego de un buen tiempo, empezó a llover y, con la lluvia, el perrito apareció de nuevo en mi mente. ¿Dónde estaría? ¿Tendría frío? ¿Comería algo antes de ocultarse? Entonces, algo dentro de mi mente "superior" me hizo reaccionar: no tengo nada de superior ante ese perrito, ante los miles de perros callejeros de Bogotá o ante los miles de animales abandonados. No. El ser humano es también un animal que tiene necesidades, es frágil y obedece (muchas veces) a sus instintos naturales. Es injusto que nosotros creamos ser una raza superior y que éste sea el argumento ante los demás animales para subordinarlos, someterlos a malos tratos y abandono.

Los animales son nuestros compañeros de planeta. Ellos están acá para mantener un equilibrio, para enseñarnos sobre la naturaleza y darnos cariño. ¿Por qué dejamos animales abandonados? Si no queremos más cariño, no los dejemos abandonados. Muchas personas pueden necesitar compañía o amor. ¿Para qué comprar un animalito si lo vamos a maltratar? ¿por qué sacamos de su hábitat a animales en vía de extinción? O, ¿Por qué, ante nuestro impulso de "desarrollo y evolución" dañamos los hogares de muchos animales y nos empeñamos en desaparecerlos?
No creo que ésto sea de "seres racionales" o de una "raza superior".

Ojalá y Darwin viera esto para que hiciera un capítulo nuevo en su libro "Origen de las Especies" que tratara sobre la corrupción de las especies y su posible "involución".

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