viernes, 18 de octubre de 2013

El corazón late de nuevo.

Muchas cosas pueden suceder después de un rompimiento, desde el momento de locura parcial hasta la incapacidad total de resurgir del infierno llamado "tusa". Sin embargo, el corazón, ese músculo lleno de sangre, arterias y grasa llama a reiniciar la conquista de las relaciones sociales. Puede que tarde, puede que jamás llegue y uno termine muriendo solo como Jane Austen (o peor como Emily Dickinson), o puede que llegue de inmediato... Uno nunca sabe... El ser humano, en su naturaleza de ser social, buscará a su par (o pares) igual, en un esfuerzo descomunal de esparcir su semilla en el mundo.

Todo lo que va en contra del propio universo y de la complejidad química de los sentimientos, pierde.
Les comparto un texto bien escrito que me parece lindo y que, en retrospectiva, señala el punto de quiebre entre el romanticismo y la estupidez.

Sí, volví a la lucidez de la soltería, sin que esta la considere como una camisa de fuerza o que sea una situación para el odio y repudio a las felices parejas que se toman fotos en el agua para subirlas a Facebook. La soltería me ha liberado de ataduras, dolores e impedimentos pero, sigo recordando ese sentimiento de idiotez permanente que se conoce como enamoramiento.

Lovers on a Park Bench (Samuel Johnson): https://docs.google.com/file/d/0B507vZZ8OIiMTVItaTVRVmpUSXc/edit?usp=drive_web

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